La Chicotá, un navío llegado a puerto

Si Granada capital tuviese mar, la calle Navas seguramente sería su paseo marítimo. Calle que desemboca en la Plaza del Ayuntamiento y cuyos bajos casi todos son espléndidos restaurantes y bares de tapas, típico obsequio culinario que se sirve en Granada de forma gratuita con las bebidas solicitadas. Por aquí pasan a diario miles de visitantes propios y de otras tierras, olas que van y vienen a esta playa imaginaria. Hasta no hace mucho, y a pesar de su estrechez, por aquí pasaban las procesiones de Semana Santa a escasos centímetros de las balconadas. Zona ideal para los que no se quieren marear mucho por la ciudad y donde pueden encontrar una amplia variedad de locales.

Uno de estos restaurantes es “La Chicotá”, bar restaurante cofrade que debe su nombre a las largas caminatas de pasos que dan los costaleros y en cuyas paredes no sólo hay imágenes de Semana Santa sino un grafiti del conocido “Niño de las Pinturas”, uno de los creadores más originales de arte urbano con proyección internacional y que es una obra de arte ya que fusiona en su pintura varias esencias granadinas.

Ramón comanda esta nave llegada desde hace ya muchos años y se caracteriza no sólo por la calidad de sus productos predominantemente granadinos, sino por la simpatía y la amabilidad de sus profesionales. Siempre es uno bien acogido. Lo recomendable es dejarse aconsejar; cocina tradicional y creativa: el cremoso con miel de caña, que es “tapa de oro”, es de producción propia y más que recomendable, brochetas de ibérico, tortillas de patatas, huevos rotos con jamón, foie con manzana caramelizada, el surtido de tapas, carnes 5 jotas hechas a la brasa, solomillo “Angus” a la plancha… unos magníficos caldos que te sirven sin necesidad de tomarte la botella entera (salvo prescripción en contra del cliente) y el chupito final, elaboración de la casa.

El ambiente es agradable y cuenta con una zona de mesas en la calle trasera que evitan el constante trasiego de personas de la calle principal, con calefactores para el estío y difusores de agua para el verano. Dentro aire acondicionado y un entorno acogedor. Aconsejable reservar ya que suele estar lleno sobre todo a las horas puntas. Un lugar en fin, de encuentro, céntrico, cómodo y entrañable. Un navío llegado a puerto con no poco esfuerzo y mucha ilusión puesta en el agua de muchos mares.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tal vez también te guste