El concurso del Cante Jondo de 1922

Por Miguel Ruiz de Almódovar Sel

Durante los días 13 y 14 de Junio de 1922, fue celebrado en Granada, y más concretamente, en la plaza de los Aljibes de la Alhambra, un concurso de cante jondo, que ideado por Manuel de Falla, supuso no sólo una auténtica novedad y originalidad en los tradicionales festejos del Corpus Christi granadino, sino fundamentalmente un acontecimiento histórico de primera magnitud para el flamenco, así como la confirmación o consagración de una nueva ciencia: la flamencología.
La justificación y motivos para la celebración del referido concurso, lo fueron ni más ni menos, que la salvación de los cantes populares andaluces, heridos de muerte y agonizantes desde hacía años, degenerados, y abandonados a su suerte. Para ello, Falla movilizó y requirió el apoyo, no sólo del Centro Artístico, a quien desde el principio lo calificó y tildó de “mero colaborador”, a pesar de ser oficialmente el organizador del concurso, sino sobre todo consiguió que lo respaldara un numeroso grupo de intelectuales, muchos de ellos de primerísima fila, que con sus nombres, ayuda o solo su firma, darían prestigio, credibilidad , y a la postre fama, a un proyecto vanguardista tan singular como necesario. Todos ellos amigos o próximos a Falla, serían considerados por éste como los “iniciadores de la idea”:Así y entre otros caben citarse a: Federico Garcia Lorca, Juan Ramón Jiménez, Fernando de los Ríos, Ignacio Zuloaga, Santiago Rusiñol, Joaquin Turina, Ramón Pérez de Ayala, Ramon Gómez de la Serna, Oscar Esplá, Fernandez Arbós, Rodriguez Acosta, José Ruiz de Almodovar, y Manuel Angeles Ortiz,etc…Pues bien indagando en la importancia real y flamencóloga de todos ellos, hemos querido elegir, -para nada al azar-, al quizás menos conocido de los citados, el pintor José Ruiz de Almodóvar, quien con indisimulable orgullo comunicaría a su amigo Enrique Fernández Arbós:”Yo también firmé la solicitud, que tu suscribiste en Madrid y pertenezco a la Junta del Cante Jondo”.

Se refiere el pintor a la solicitud, presentada en el Ayuntamiento, con la firma de todos los participantes (iniciadores y colaboradores), en petición de una subvención de al menos l2.000 pesetas, para la celebración del concurso y la inclusión de éste en los festejos del Corpus. Basaban ésta, en la importancia y belleza de los cantes, la necesidad del concurso y su conveniencia para Granada. Dicho texto programático, serviría además o también como auténtico título constitutivo de la denominada Junta del Cante Jondo. Con tan sólo esa referencia, podría pensarse que la intervención del pintor lo fue como la de tantos otros artistas firmantes,es decir la de meramente testimonial ó de apoyo al proyecto de Falla. Más aún se ahonda en esta tesis, al conocer la propia ubicación de su firma, entre las de los también pintores granadinos, Rodríguez Acosta, y Manuel Ángeles Ortiz, haciendo pensar con ello, en todo un respaldo de la pintura granadina. A esa conclusión parece llegar Eduardo Molina Fajardo, en su libro “Manuel de Falla y el Cante Jondo”, cuando describiendo a los firmantes de la solicitud y al llegar a este grupo de pintores consecutivos nos dice.”Y pintores de tres tendencias:La granadina de finales de siglo, representada en José Ruiz de Almodóvar;la moderna de excelente realismo de José María Rodríguez Acosta,y el surrealismo inquieto de Manuel Ángeles Ortiz”. Pero sería equivocarnos, el pensar de forma tan simple, máxime cuando sabemos que el pintor no era precisamente amigo o próximo de Falla, como si lo fueron en cambio los otros dos pintores granadinos. De ahí, que recurramos a otro testimonio, esta vez gráfico, que si bien carece de un valor informativo riguroso, si lo tiene a mi modo de ver psicológico, y no sólo anecdótico. Me refiero a la magnífica caricatura de Antonio López Sancho, sobre el Concurso del Cante Jondo. En ella, se representa a casi todos los partícipes, al menos los más relevantes y significativos, presenciando el festival, delante del escenario, en donde actúan igualmente los más destacados de los concursantes. Pues bien, de esas 25 personalidades “retratadas”, mediante caricatura, casi todas aparecen de pie; muchos de ellos con una silla en la cabeza, cubriéndose de la lluvia caída en la segunda noche, y sólo 4 tienen el privilegio de aparecer sentados, y en primer plano preferente: José Ruiz de Almodóvar, Ignacio Zuloaga, Manuel de Falla y Federico García Lorca. Comentando el cuadro e intentando desentrañarlo psicológicamente, Molina Fajardo, advertirá en mi abuelo la clave de su participación, al describirlo diciendo: “El pintor Jose Ruiz de Almodóvar, cantaor a solas, lleva la cadencia en el bastón y la mano adelantada, como si fuese a contestar a la copla.”

Efectivamente no solo acierta con la descripción, sino que además nos aclara los motivos de su participación en la organización del concurso, que no lo fue por su condición de intelectual o artista, ni por su afinidad con Falla, sino sencilla y principalmente por sus conocidas dotes flamencas, sus conocimientos profundos de las coplas y cantes flamencos, el dominio de sus diferentes estilos y en definitiva, por su afición al flamenco, lo que le haría estar inmerso desde el principio, en esa maravillosa aventura. No en balde, para el pintor los cantos populares andaluces, tuvieron siempre extraordinaria importancia, ya que según él :“Son una expresión artística de sentimientos del pueblo, de amor, celos, alegría, tristeza, dolor, ansiedad, firmeza, valentía……No hay una mujer en el mundo, que no se sienta conmovida, por una copla de canto escogido andaluz”..
Años después, y en concreto en l938, recordaría el pintor aquella participación, escribiendo:”En los celebres días del Concurso de Cante Jondo, que comprendió especialmente los cantos de soleares y seguiriyas, defendí yo, como cantos nuestros de un valor muy apreciable, comparados con aquellos, por ser igualmente expresivos de las penas y alegrías de nuestro pueblo, las malagueñas y las granadinas: las malagueñas, representadas por los estilos de Juan Breva y las granadinas, como trasunto o variante del antiguo fandango que yo ví bailar y oí cantar hace más de cincuenta años y que se bailaba al son de la antigua rondeña”.

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